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MUJERES QUE CAMBIARON LA HISTORIA DE LA MÚSICA

En muchos sentidos, la música ejemplifica cómo la cooperación entre personas muy distintas da lugar a melodías de extraordinaria belleza y alcance universal. Sin embargo, todavía perduran ciertas desafinaciones que se arrastran desde hace mucho tiempo. La música profesional sigue siendo un territorio dominado por hombres en el que los progresos para la integración de la mujer son lentos y discontinuos.

 

Mitología y música femenina

Los escasos rastros de las mujeres en la música a lo largo de la historia chocan con las poderosas imágenes mitológicas de divinidades femeninas del pasado, como las hijas de Júpiter. Nueve diosas que componían para los griegos “El Coro de Musas” que, según Hesíodo en su Teogonía, cantaban y danzaban en el monte Helicón, y que al igual que otras muchas deidades fueron destronadas por el patriarcado.

El pasado de hombres y ciudades era coreado por estas divinidades. CLÍO recreaba las hazañas de los héroes a través de bellos poemas épicos, CALÍOPE a su vez transmitía las grandes gestas de los semidioses y su gloria, EUTERPE era garante del arte musical, en tanto que TALÍA lo era de la poesía y del canto coral. ERATO señora de la poesía de amor y del teatro, POLIMNIA elevaba himnos a los dioses, y finalmente URANIA era la musa de la astronomía y otras ciencias. Un elenco legendario que hoy es anécdota de un pasado muy lejano con tintes de leyenda.

Pero, ¿cuándo se produjo ese repudio de lo femenino que lo apartó de las artes y ciencias? ¿Fueron tal vez las religiones monoteístas las culpables del destierro de mujeres y diosas?

En opinión de Lorenzo Arribas: «Hay pocas referencias musicales en tiempos de las religiones politeístas y escasa documentación al respecto, por lo que no se puede establecer una argumentación fiable que apunte a que sea el monoteísmo la causa del derroque de mujeres y diosas. Las discusiones alrededor del panteón y la mitología señalan problemas reales de articulación entre los géneros en la vida real. Las Musas como creadoras de la música en la Edad Media supusieron un concepto asumido que está recogido en las Etimologías de San Isidoro de Sevilla y que formaba parte del Quadrivium, igual que otras artes liberales como la aritmética o la geometría. A finales de la Edad Media y ya en la Edad Moderna los tratadistas del siglo XVI y XVII sustituyen a las Musas por otras figuras masculinas como Tubalcaín, personaje bíblico considerado padre de la música, o Pitágoras».

El mundo arquetípico y psicológico femenino también guarda en el inconsciente colectivo los rastros de ese aislamiento. En opinión de la psicóloga Paula Ramírez Boix, «la existencia de un inconsciente colectivo en el que se ha establecido como punto de partida el patriarcado, ha modelado la forma en la que la conciencia humana ha experimentado el mundo. En dicho inconsciente ha quedado grabada, de manera irremediable la imagen de la feminidad asociada a la creación más compleja, la capacidad de crear vida, quedando en un segundo plano la mujer como creadora de arte, de música. Esta dinámica inconsciente se ha establecido durante años, mediada por la preponderancia del hombre en otras artes como la literatura o pintura, así como en la religión y la mitología».

Era musulmana

Durante los primeros siglos de la era musulmana, bajo el reino Omeya de Damasco (661-750), se mantuvo y se enriqueció la tradición poética de La Meca y de Medina y se favoreció la creación de salones literarios donde venían a reunirse los artistas más distinguidos y las antiguas esclavas, cantantes liberadas gracias a la maestría de su arte del canto: las Qainat. Algunas de estas mujeres eran nobles y otras eran esclavas que desde muy niñas recibían una formación musical muy completa, ya que no sólo cantaban y se acompañaban con varios instrumentos, sino que también poseían profundos conocimientos de poesía, caligrafía, composición... Una vez que dominaban estas artes se encargaban de la formación de otras jóvenes qainat. En muchos casos conseguían su libertad y creaban sus propias escuelas e incluso orquestas enteras de músicas, que eran elogiadas en los tratados de música.  La música que comenzó a componerse en Al-Ándalus acabó influyendo en el estilo de la música que se hacía en los reinos peninsulares más septentrionales, como muestran las melodías de las Cantigas de Alfonso X.

 

JAMILA

Cantante del siglo VIII que fue aclamada como “Reina de la Canción”, y varios artistas musicales famosos solicitaron sus enseñanzas. Adoptó el estilo persa, lleno de ornamentos, y llegó a dominarlo de tal manera que se convirtió en su máxima representante.

Cuando había peregrinación a Medina los grandes maestros de la música solían enviar a sus esclavas a la escuela que Jamila fundó al conseguir su libertad.

Formó una orquesta femenina de cincuenta laúdes que la acompañaron a la Meca, junto con un cortejo de poetas y músicos de ambos sexos, lo que supuso uno de los mayores acontecimientos del periodo omeya.

 

ORAIB

Vivió en Bagdad en el siglo IX fue considerada la cantora más importante del Califato Abasida. Era de origen noble, pero al morir su madre y su padre fue vendida como esclava a un alto cargo de la corte de Harum al-Rashid, quien se ocupó de que tuviera una completa educación musical. Tras muchos avatares, Oraib consiguió su libertad.

Además de poseer una bellísima voz, se dio a conocer como compositora y creó su propia escuela, que le daba grandes beneficios. Se le atribuyen 21.000 melodías, que cien años después de morir seguían presentes en los repertorios musicales, recopiladas por expreso deseo del califa.

 

WALLADA BINT AL-MUSTAFKI

Vivió en Córdoba en el siglo XI y era hija única del Califa Al-Mustafkí que huyó de Córdoba y murió en esa escapada.

Wallada heredó la fortuna de su familia que le sirvió para llevar una vida independiente. Su actitud orgullosa, su hermosura, que mostraba públicamente y su vasta formación resultaban intolerables lo que le granjeó numerosos enemigos aunque también apoyos importantes, como el del visir Ibn Abdus, que le dio cobijo cuando se arruinó y la ayudó hasta su muerte. Wallada permaneció soltera durante toda su vida.

Educó en el canto y la poesía a algunas muchachas y convirtió su casa en lugar de reunión de artistas, participando abierta y libremente en sus tertulias. Sus amores tortuosos con el poeta Ibn Zaydun pasaron a la historia, así como los versos que ambos se dedicaron tras su ruptura.

Cuando caiga la tarde, espera mi visita,

pues veo que la noche es

quien mejor encubre los secretos;

siento un amor por ti,

que si los astros lo sintiesen

no brillaría el sol,

ni la luna saldría y las estrellas

no emprenderían su viaje nocturno.

 

De la Edad Media a nuestros días

 

En la Edad Media la mayoría de las compositoras estaban relacionadas con el canto litúrgico, y todas ellas eran cultas y de clase social elevada. Muchas eran monjas y escribían sus composiciones para que los interpretaran sus hermanas de congregación. En los conventos las mujeres pudieron desarrollar sus facultades intelectuales, artísticas y emocionales. Las novicias debían formarse en las letras y en el canto. La cantrix era la responsable del repertorio, de los ensayos, del trabajo de los copistas, de gestionar la biblioteca y de supervisar la liturgia. Las monjas tenían la oportunidad de cantar, hacer arreglos e incluso componer música para el servicio de dios.

 

TEKLA

Abadesa de un convento en Constantinopla en el siglo IX y de ella se conserva su Kanon (verso de nueve secciones, cada una referida a uno de los nueve cantos bíblicos), dedicado completamente a la Virgen como madre de Dios (Theotokos), único en todo Bizancio, y además canta a las santas, mártires y vírgenes de la iglesia ortodoxa oriental.

En el siguiente extracto del Kanon, Tekla acentúa el papel de la Virgen (Theotokos) no solo en la salvación del mundo, sino en la redención de la mujer abocada al pecado por culpa de Eva.

Tú liberaste de la amarga esclavitud

a toda la raza (humana), oh Virgen.

Y por la libertad de Cristo

honraste al sexo femenino

por tu divina descendencia.

 

KASSIA (Santa Casiana)

Vivió en Constantinopla en el siglo IX fue la primera compositora bizantina cuya música se conserva. Su fama ha eclipsado a otras compositoras del Imperio Romano de Oriente, a las cuales precede en casi dos siglos. Su obra entró a formar parte de la liturgia oficial de la iglesia. Provenía de una familia noble, que formaba parte de la corte imperial, razón por la cual recibió una educación exquisita, basada en el estudio de la Grecia Clásica. Se vio envuelta en una disputa iconoclasta, y se posicionó al lado de los que defendían la valía de las imágenes, a quienes ayudó y protegió frente al emperador, motivo por el cual, según la leyenda, fue exiliada durante un tiempo.

Se le atribuyen unas cincuenta obras litúrgicas (aunque solo veinticuatro son genuinas, mientras que el resto han sufrido retoques efectuados por músicos posteriores) y escribió 261 piezas literarias en forma de poemas, epigramas y sentencias morales. Veintitrés de sus himnos se cantan en la liturgia ortodoxa oficial. La mayoría de ellos son del tipo sticheron, un verso largo cantado en varios segmentos con repetición, en los oficios de maitines y vísperas.

Cuando, siguiendo la costumbre oficial, el emperador Teófilo llamó a las muchachas jóvenes de su corte para elegir entre ellas a su futura esposa, se fijó en Kassia. Se acercó a ella y, refiriéndose a Eva, comentó que las mujeres eran las culpables de todos los males del mundo. Kassia le contestó, refiriéndose a la Virgen, que las mujeres también lo eran de todos los bienes. Teófilo no soportó tal demostración pública de su ingenio y escogió a Teodosia.

Tras esto Kassia tomó los hábitos, aunque Teófilo la visitaba con frecuencia. Es la única compositora que escribió un himno de penitencia a María Magdalena. En el año 843 Kassia fundó el convento de Xerolophos, donde permaneció hasta su muerte y donde, según la leyenda, Kassia se hallaba escribiendo el troparion (himno), en la parte que describía cómo María Magdalena lavó los pies de Cristo, cuando se anunció la visita oficial del emperador. Ella se escondió y dejó lo escrito a la vista. Al llegar Teófilo leyó el texto y escribió dos versos que decían: “Los mismos pies que Eva escuchó en el Paraíso / y corrió a esconderse por miedo”. Kassia conservó los versos en el himno, que sigue siendo muy popular en Grecia, donde se conoce popularmente como el Tropario de Kassia y se canta en la mañana del Miércoles Santo.

En el siglo XIII todas las órdenes tenían religiosas, probablemente las maestras de coro, que componían los cantos para ser interpretados por el resto de la congregación, como muestran el Códice de Las Huelgas. Las monjas de este monasterio se formaban en el canto de a dos y tres voces, y el oficio de cantora (cantrix) era el más importante después del de priora. Sancha García fue cantora y después abadesa en el año 1204. La cantora se encargaba de organizar el coro, designar las solistas, elegir los cantos correctos para cada ocasión litúrgica, confeccionar la tabla de la semana y adoptar la música para las festividades de los santos locales. Al ser el canto llano parte integral de la vida cotidiana algunas de las monjas pudieron escribir melodías para los himnos, antífonas o responsorios utilizados para honrar a los santos de la localidad.

La monja Junger Gertrud Bunge participó en el siglo XV, junto a otras cuatro monjas en la composición de una colección de himnos y cantos sagrados recogidos en el Wienhauser Liederbuch, con fragmentos en latín y bajo alemán.

Todas las oraciones, tanto de la misa como del Oficio Divino, eran cantadas.

Las canonesas o canónigas surgieron a principios de la Edad Media encargándose del canto cotidiano de las horas canónicas y se distinguían de las monjas en que no hacían voto de pobreza. Ellas fundaron y sostuvieron durante siglos muchas instituciones en las que daban a las niñas y adolescentes una educación exquisita. Una de estas instituciones fue Hohenburg en Alsacia, de donde fue abadesa Herrada, quien recopiló en una obra llamada Hortus deliciarum textos con canciones escritas con su música.

 

HILDEGARDA DE BINGEN

En el siglo XII escribió no sólo lo que veía sino también lo que oía. Compuso setenta y siete cantos y un drama litúrgico musical. También escribió tratados de biología y biología entre otros. Su música posee un lenguaje personalísimo que rompe algunos límites de la composición litúrgica de la época y la hace plenamente reconocible. En su obra Symphonia harmonie celestium revelationum, entre 1141 y 1158, se incluyen piezas con música para las fiestas de María y los santos locales, así como sobre Dios y el Espíritu Santo.

¡Padre de todas las cosas,

 rey y emperador de los pueblos!

que nos formaste de la costilla de la primera madre,

que nos causó una gran caída en la aflicción.

Nosotras la seguimos al exilio por propia voluntad

uniéndonos a su dolor. (Sinfonía de las viudas)

 

LA CONDESA DE DIA (Montélimar, 1140-Provenza, 1212)

La única partitura de una canción de autoría femenina que ha llegado a nuestros días procede de la Condesa de Dia, dentro del grupo de las Trovairitz más importantes.

Los manuscritos de sus canciones circulaban por toda Francia y norte de Italia, lo que muestra su extensa fama, aunque sólo se conservan los textos de cuatro de ellas. Su canción en occitano A chantar m’er de so qu’eu no volria es la única pieza cuya música sobrevive intacta y se encuentra en Le manuscript di roi, una colección de canciones copiadas en torno a 1270 para Carlos de Anjou, el hermano de Luis IX.

En el grupo de las Trovairitz más importantes se encuentra una dama conocida como la condesa de Dia.

Se conservan cuatro composiciones de su autoría escritas en lengua d’oc: Ab joi et ab joven m’apais, Estat ai en greu cossirier, Fin ioi me don’alegranssa y A chantar m’er de so q’ieu non volria.

Los poemas a menudo eran acompañados por la música de una flauta.

Sus canciones muestran a la condesa como una mujer audaz que rompe con el tópico de la mujer pasiva, que nunca toma la iniciativa amorosa y no manifiesta explícitamente sus deseos.

Proclama abiertamente el amor adúltero, prohibido, pero arrebatador, pasional y trágico.

Beatriz o isoarda.

La identidad de la condesa de Dia es confusa.

Partiendo de la escuálida “Vida” (breve biografía escrita en prosa y en occitano, y redactada por un trovador o una trobairitz):

“ La comtessa de Dia si fo moiller d’ En Guillem de Petieus,
bella domna e bona. Et enamoret se d’En Raimbaut d’Aurenga,
e fez de lui mantas bonas cansos”.

“La Condesa de Dia fue mujer de Guillermo de Poitiers,
una señora bella y buena. Y se enamoró de Rimbaud de Orange,
e hizo sobre él muchas bellas canciones”.

Se cree que su nombre era Beatriz, nacida hacia el año 1140 e hija del conde Isoard II de Dia (ciudad provenzal situada sobre el río Drome)

Educada, culta y bella habría sido esposa de Guillermo de Poitiers, conde de Viennois.

Estando casada posiblemente amó al famoso trovador Rimbaud de Orange, al que le dedicó algunas de sus obras.

Otra opinión señala que el auténtico conde de Dia, Isoard, tuvo una hija llamada Isoarda, que se casó con Raimon d’Agout antes de 1184 y que murió entre 1212 y 1214.

Isoarda vivía a poca distancia de Aurenga, cuyos señores estaban emparentados con su marido. Chauza y Guilhem III d’Aurenga tuvieron un hijo llamado Raimbaut IV d’Aurenga, posible autor de tres poesías que solían ser atribuidas a su tío-abuelo, el famoso trovador que enamora a la condesa de Dia.

Si suponemos que Isoarda, esposa de Raimon d’Agout, era llamada como su padre “Condesa de Dia”, siguiendo la costumbre de la época, y apoyándonos en los datos de la “Vida”, cuando se dice que la trobairitz estaba enamorada de Raimbaut d’Aurenga, no hace referencia a su tío-abuelo sino precisamente a Raimbaut IV.

Entonces se desvela la identidad de la condesa de Dia, era Isoarda de Dia.

Ahora deberé cantar de lo que no querría,

Tanto me lamento del que no soy amiga,

Pues le amo más que a cualquier cosa en el mundo

Pero no valen ante él ni la piedad ni la cortesía

Ni mi belleza ni mi valor ni mi juicio,

Porque soy engañada y traicionada

Como sucedería si fuera poco agraciada.

 

Además de mostrar su maestría en la composición, las mujeres dejaban su impronta en la ejecución de piezas musicales tocando los diversos instrumentos existentes en la época. En el libro de Apolonio, se ensalza el talento de LUCIANA, luego esposa del protagonista, al manejar con soltura la vihuela.

Preparóse la dueña, hiciéronle lugar,

Templó bien la vihuela en un son natural,

Dejó caer el manto, presentóse en brial,

Comenzó una laude, que nunca se vio tal.

 

Hacía hermosos sones y hermosas desbailadas,

Bajaba a sabiendas la voz a las vegadas,

Hacía a la vihuela dar notas extremadas,

Semejaba que eran palabras afirmadas.

 

Los altos y los bajos todos de ella decían:

La dueña y la vihuela tan bien se avenían,

Que lo tenían a hazaña cuantos lo veían,

Hacía otros juegos que mucho más valían.

 

HILDEGARD VON BINGEN (1098-1179)

A mediados de la Edad Media, la reclusión de la mujer en el ámbito doméstico no podía estar más arraigada. Aprovechándose del menor control eclesiástico en Europa Central, Hildegard von Bingen dio un giro inédito a su carrera como monja benedictina. Convertida en abadesa de su monasterio, utilizó su prestigio para dar rienda suelta a su creatividad musical. Su aportación a la música sacra medieval es notable.

 

RAFAELLA (1570-1656) y VITTORIA ALEOTTI (1573-1620)

La Italia de la Contrarreforma no parecía el contexto más propicio para que dos hermanas destacaran en el mundo de la música. No obstante, Rafaella y Vittoria se beneficiaron de la influencia de su padre arquitecto para crear una pequeña orquesta en Ferrara. El prestigio de la agrupación fue tal que acabó actuando ante reyes y el mismo Papa Clemente VII.

 

BARBARA STROZZI (1619-1677)

Ser la hija ilegítima de un noble italiano en el S. XVII era garantía de una vida totalmente en el anonimato, sin embargo no fue el caso de Barbara Strozzi a quien cuyo propio padre animaría a perseverar en el mundo de la música. Intérprete y compositora, Strozzi llegó a ver publicadas recopilaciones de sus obras. 

 

ELIZABETH CLAUDE JAQUET DE LA GUERRE (1667–1729)

La Corte de Luis XIV, como es bien sabido, fue un foco cultural de primer orden a finales del S. XVII pero pocos saben que este selecto grupo también contaba con presencia femenina. Elizabeth de la Guerre sobresalió con el clavicémbalo y se convirtió en la autora de la primera recopilación de cantatas en francés de la historia.

 

MARIANNE VON MARTÍNEZ (1744-1812)

Su apellido nos pone sobre aviso respecto al origen español de esta prolífica compositora del Clasicismo. Alumna aventajada de Haydn, Marianne von Martínez  dejó al menos dos centenares de composiciones originales. Una anecdótica rivalidad con una escritora la sumió en el anonimato tras su muerte, ya que la segunda desprestigió su obra.

 

PAULINA DUCHAMBGE (1778-1858)

Formada en París, ha entrado en la historia de la música por el original instrumento que percutió con gran virtuosismo: la guitarra. De hecho, en el único retrato que se conserva de ella aparece tocando este instrumento. Se sabe que también fue profesora y que compuso con desigual fortuna.

 

PAULINE VIARDOT-GARCÍA (1821-1910)

Abrió el camino de las grandes intérpretes vocales femeninas como mezzo-soprano. Pauline Viardot-García participó en distintas representaciones operísticas de gran éxito y se atrevió con el género de las canciones populares, dejándonos varias piezas de este signo.

 

MARÍA CALLAS (1923-1977)

Quizá, la mejor soprano de todos los tiempos. De origen griego y nacionalidad estadounidense, Maria Callas deslumbró al mundo como una de las grandes voces que ha dejado la historia de la música.

 

COMPOSITORAS

 

EDAD MEDIA

Kassia

Trovadoras: Azalais de Porcairagues - Castelloza - Beatriz de Día - Leonor de Aquitania - María la Balteira Edad Media - Hildegarde von Bingen.

 

RENACIMIENTO

Caterina Willaert - Elisabetta Gonzaga - Isabella d´Este - Ana Bolena - Maddalena Casulana - Rafaella Aleotti - Vittoria Aleotti - Teodora Ginés - Caterina Alexandra.

 

BARROCO

Francesca Caccini. - Claudia Sessa - Sophie Elisabeth von Braunschweig-Lüneburg - Bárbara Strozzi - Isabella Leonarda - Antonia Bembo. - Elizabeth Sophie Cheron - Sor Rosa Giacinta Badalla - Elizabeth Claude Jacquet de la Guerre - Sophie Wilhelmine von Bayreuth  Bárbara de Braganza  María Teresa d´Agnesi  Maria Antonia Walpurgis, princesa real de Sajonia  Anna Bonn di Venezia  Corona Schröter  Francesca Lebrun  Hortense de Beauharnais.

 

CLASICISMO

Ana Amalia de Prusia  Anna Amalia, duquesa de Saxe Weimar  Mariana Martínez  Narnnel Mozart  María Therese von Paradis  Hélène de Montgeroult.

 

ROMANTICISMO

Louise Reichard  María Wolowska Szymanowska  Louisse Farrenc  Fanny Mendelssohn  Johanna Kinkel  Emilie Mayer  Josephine Lang  Clara Schumann  Paulina García Viardot  Louise Adolpha le Beau.

 

SIGLO XIX

Elfrida Andrée  Augusta Mary Anne Holmés  Agathe Backer-Grøndahl  Teresa Carreño  Cecilia Arizti  Cécile Louise Chaminade  Mélanie Bonis  Ethel Smyth  Euphemia Allen  Amy Marcy Cheney Beach  Mary Carr Moore  Alma Schindler /Mahler  Rebecca Clarke  May Frances Aufderheide  Nadia Boulanger  Lili Boulanger - Dame Ethel Smyth.

 

SIGLO XX

Ruth Crawford Seeger  Priaulx Rainer  Claude Arrieu  Alma Rosé  Agnes Elisabeth Lutyens  Grace Williams  Elisabeth Maconchy  Grazyna Bacewicz  Cacilda Borges Barbosa  Galina Ivanovna Ustvolskaya  Betsy Jolas  Thea Musgrave  Sofía Gubaidulina  Marta Ptaszynska  Bárbara Benary  Hilary Tann  Nicola LeFanu  Ginette Bertrand  Maia Ciobanu  Kaija Saariaho  Chen Yi  Judith Weir  Michelle Boudreau  Beth Anderson  Lydia Ayers  Gabriela Ortiz Torres  Minni Ang Kim Huai.

 

ESPAÑOLAS

Isabel Colbrán  Lluisa Casagemas  María Teresa Prieto  Teresa Borrás  Mercé Torrents  Dolores Malumbres  M. Luisa Ozaita  Anna Bofill Levi  Mercé Capdevila  Marisa Manchado Torres  Margarita Soto Viso  Alicia Coduras  Zulema de la Cruz  Alicia Díaz de la Fuente  María Rosa Ribas Monné  Encarna Beltrán-Huertas – Pilar Rius

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Fuentes:

https://mujeryedadmedia.blogspot.com/2016/11/compositoras-medievales.html

http://socialmusik.es/9-mujeres-que-cambiaron-la-historia-de-la-musica

http://redined.mecd.gob.es/xmlui/bitstream/handle/11162/83298/00820091000003.pdf?sequence=1&isAllowed=y

http://www.m-arteyculturavisual.com/2015/12/08/compositoras-en-la-historia-la-musica-del-silencio/