Diálogo de una mujer mayor durante un paseo vespertino.
- ¿Te has asustado, eh? -dice- ¡Normal! Te he repetido mil veces que por ahí no puedes andar, que es para los ciclistas.
La mujer se coloca dentro del bidegorri y luego sale del carril, alternando sus movimientos con pequeños saltitos.
- Aquí sí, aquí no -dice, insistente- Aquí sí, aquí... ¿Pero me estás escuchando?
El perro sigue concentrado en husmear la hierba.
(¡Madre mía!)