'ESA IMAGINACIÓN...'

Estoy esperando a mi amiga en la terraza de una cafetería que se encuentra al lado de una residencia de mayores. 

Cerca de mí están sentados, alrededor de una mesa, una mujer en silla de ruedas y un hombre de aspecto bastante más joven.

Sobre la mesa hay un mantel que llega hasta el suelo y debajo un pequeño perro al que malamente distingo.

El canino se mueve inquieto entre las piernas de ella, y coincidiendo con sus movimientos más aparatosos, la mujer emite una peculiar voz de júbilo que a mí me parece inconfundible. 

A veces, esa voz aumenta de forma progresiva hasta hacerse audible por todos, y cuando ésto ocurre el hombre se ríe abiertamente disfrutando del momento.  

Yo, incapaz de apartar la vista, empiezo a desarrollar mi imaginación y voy tejiendo, incrédula y atónita, una película sensual que me arranca más de una sonrisa invertida entre las cejas. 

Al cabo de un buen rato se levantan y al girarse la mujer veo, sorprendida, que lleva tapadas sus piernas con una manta y sobre ella un cuenco lleno de golosinas; aperitivo que su mascota reclama dando diminutos mordiscos en las manos de la mujer...

Gracias, imaginación, por estos buenos ratos.